Cuentan las malas lenguas que una vez Di, no Lady Di, sino Alfredo Di, viendo lo mal que estaba jugando su portero, le reprendió diciendo “No hace falta que pare las que vayan dentro, amigo, pero no se meta las que van fuera”.
Y así es. Generalizando, podemos dividir los porteros en tres tipos.
- El torpe, que se mete las que van fuera.
- El eficaz, que no se crea problemas innecesarios y resuelve bien las jugadas cómodas.
- El genio, que no se mete las que van fuera, para las que van dentro y para también aquellas imposibles que son goles cantados, obligando a los contrarios, desesperados, a intentar meterse con el balón en la portería para poder asegurar un gol.
Lo peor, o lo mejor, es que como todo en la vida, esto no es blanco y negro. A partir de cierta experiencia, todos hemos tenido partidos de los tres tipos. La proporción, si has tenido más partidos de “genio” que de “torpe”, es la clave para valorarte y para generar confianza en tu defensa. ¿Cómo saber qué tipo de portero has sido en cada partido?
Nada más fácil. Si al final del partido te consuelan, “vamos muchacho, no ha estado mal, has parado algunas”, es que ha sido un partido de tipo 1, torpe, vamos. Si te felicitan los de tu equipo, “muy bien tío, nos has salvado”, es un partido de tipo 2, apañadete. La clave es cuando te felicitan los contrarios, “si no llega a ser por tí, macho” o “nos has hecho polvo, tío”, entonces sabrás que tu partido ha sido de los geniales. Enhorabuena.


Pingback: Lo peor para el final « Yo te advierto portero
Pingback: ¡Hemos vuelto! « Yo te advierto portero
Pingback: Cómo juzgar a un portero | Yo te advierto portero